Cuando oyes «MVP», probablemente pienses: «Sí, sí, ya lo sé, ya lo he oído todo antes».
Pero hoy quiero compartir contigo cómo puedes aplicar el modelo del producto mínimo viable a otros ámbitos distintos de tu producto.
Quiero compartir con vosotros un marco de trabajo que utilizamos en Close para colaborar mejor y sacar adelante proyectos con un equipo muy reducido, algo que otras empresas con diez veces más personal que nosotros no consiguen.
La mayoría de la gente asocia el concepto de «producto mínimo viable» (MVP) con el lanzamiento apresurado y poco pulido de un producto, pero eso pasa por alto la parte más importante del concepto.
En lugar de crear un producto por su cuenta y cruzar los dedos para que guste, con el MVP los desarrolladores colaboran activamente con los clientes. Les ofrecen una versión básica del producto, comprueban que resuelve un problema real para ellos y, a continuación, trabajan con ellos para perfeccionarlo. Como dice Eric Ries, autor del famoso libro «Lean Startup», se trata de un«experimento en el camino hacia la excelencia».
Por eso deberías aplicar el enfoque MVP a todo lo que haces en el trabajo, incluso a los proyectos internos que los clientes nunca verán. La clave está en recrear internamente la colaboración entre la empresa y el cliente, considerando a tu jefe y a tus compañeros de equipo como los clientes. Si pones a prueba tus ideas con ellos y recabas sus comentarios a medida que trabajas, te aseguras de que tu proyecto vaya por buen camino y aporte valor a la empresa.
No pienses en el MVP como una mera metodología de desarrollo de productos. También es un principio organizativo que permite a tu equipo rendir más que la suma de sus partes. Veamos cómo es un proyecto que utiliza el marco del MVP y por qué todos los empleados deben incorporarlo a su flujo de trabajo.
¿Crees que los genios trabajan solos? Te equivocas
Cuando piensan en un «genio», a mucha gente le viene a la mente la imagen de un científico brillante que trabaja en solitario en un descubrimiento revolucionario. Sin embargo, según la física de Cambridge Athene Donald, esa idea es un mito.
Ella escribe: «Nadie puede sentarse en un banco de trabajo y demostrar de forma concluyente la existencia del bosón de Higgs».
Para llegar a ese descubrimiento se necesitó un equipo de investigadores de todo el mundo. El progreso científico es demasiado complejo como para que una sola persona pueda lograrlo por sí sola. Es fruto de la colaboración entre expertos, que comparten ideas y analizan críticamente las estrategias de los demás.
Hay demasiadas personas que se sabotean a sí mismas persiguiendo la ilusión de ser genios en el trabajo. Les asignan un nuevo proyecto y enseguida se encierran en sus despachos, creyendo que una semana después saldrán con la solución perfecta a los problemas de todos.
Pero, en la mayoría de los casos, lo que sacan es un fracaso: algo que no resuelve nada y que solo hace perder el tiempo a todo el mundo.
No es que sean incompetentes. Simplemente subestiman lo complejos que son realmente estos proyectos. En su mente, creen que hay un camino sencillo hacia el éxito —una línea recta de A a B— y que lo único que tienen que hacer es seguirlo.
Pero en la realidad las cosas siempre son mucho más complejas, sobre todo en lo que respecta a las startups. Por muy seguro que estés de la dirección que debe tomar un proyecto, lo más probable es que acabe yendo a parar a un lugar completamente diferente. Se recorre todo el camino, de la A a la Z, con innumerables giros y vueltas por el camino.
Eso es lo emocionante de trabajar en una startup. Es cierto que puede dar miedo no saber qué va a pasar después. Pero eso también significa que en cualquier momento puede surgir algo fantástico. Piensa en Slack: sus fundadores se propusieron crear un juego en línea y acabaron desarrollando una aplicación de mensajería para la oficina que se hizo tremendamente popular. Pero necesitas la ayuda de tus compañeros de equipo para mantener el rumbo y afrontar esos grandes cambios.
Cómo crear un MVP de cualquier cosa
Las startups necesitan que todos trabajen juntos para tener éxito. Pero, aunque todo el mundo habla mucho del trabajo en equipo, este no surge por arte de magia. Crear una cultura en la que las personas no tengan miedo de pedirse ayuda mutuamente y de colaborar requiere dedicación y mucho trabajo. Ahí reside la belleza del MVP: la colaboración forma parte intrínseca del mismo.
Así es como funciona.
Imaginemos que trabajas en marketing y que el director general de tu empresa te encarga una tarea importante que debes completar esta semana: crear un panel de análisis para supervisar todos los canales de inbound marketing de la empresa.
- Empieza por hacerte preguntas. ¿Cuáles son los elementos esenciales que debe incluir este panel de control? ¿Cuáles son las estadísticas de tráfico de marketing más importantes?
- Haz una lista de la información que debe mostrar, haz un boceto en una hoja de cálculo, una pizarra o un trozo de papel, y ¡listo!Ahí tienes tu MVP. Recuerda que es un producto mínimo viable, así que no hace falta que incluya todos esos cálculos sofisticados ni esos gráficos tan bonitos que tendrá la versión final. Puedes tenerlo listo en un día.
- Ahora viene lo importante. Tienes que presentar ese MVP y recabar opiniones al respecto. Envíalo al director general y coméntalo con el resto del equipo de marketing. Pregúntales si va por buen camino y cómo se podría mejorar.
Compártelo también con otros departamentos. Un comercial puede ofrecerte información sobre los tiempos a lo largo del embudo de conversión y, en el mejor de los casos, este panel debería estar conectado con su panel de control de ventas.
Un gestor de éxito del cliente puede explicarte cómo incorporar la tasa de abandono en los distintos canales de inbound. Un ingeniero quizá conozca un atajo para desarrollar los análisis. En las startups, los equipos no están estrictamente compartimentados por funciones, por lo que puedes acceder a un público diverso y escuchar ideas que de otro modo nunca habrías conocido.
Si mantienes esos ciclos de retroalimentación activos durante toda la semana, tu proyecto mejorará constantemente a medida que vayas creando nuevas versiones. Cada vez que se desvíe del rumbo, tu equipo te ayudará a enderezar el rumbo.
Al final, tendrás un panel de control que aporta valor y hace exactamente lo que la empresa necesita. Eso es lo que te aporta un entorno de retroalimentación constante. Créeme, lo sé:así es como creamos Close.
Las tres formas principales en que MVP potencia a los equipos
Al aprovechar el poder del trabajo en equipo, MVP mejora todos los aspectos, desde la eficiencia hasta la calidad del trabajo y el espíritu general de la empresa. A continuación, te presentamos tres ventajas clave.
1. El MVP hace que los equipos trabajen de forma eficiente
La mejor manera de resolver grandes problemas es dividirlos en otros más pequeños. Incluso la NASA está de acuerdo. Desglosan cada misión enuna serie de pequeños objetivos: cada elemento de ese diagrama forma parte de la misión global, que, a su vez, se desglosa aún más. De este modo, los equipos pueden centrarse en tareas manejables y detectar los problemas a tiempo, antes de que pongan en peligro toda la operación.
Eso es lo que hace el método MVP: convierte tu gran proyecto en una serie de versiones más pequeñas que vas completando de abajo arriba. En cada paso del camino, los comentarios que recibes del resto del equipo te indican qué hay que mejorar antes de meterte en un callejón sin salida trabajando en una idea que no vale nada.
Piensa en todos los pequeños detalles del proyecto del panel de control que podrías estropear si nadie te da su opinión. Por ejemplo, quizá diseñes el panel de control basándote en los ingresos por canal, pero tu director general considere que la tasa de conversión por canal es una métrica más importante.
Si hubieras presentado el producto mínimo viable (MVP) del proyecto, la directora general podría haber detectado tu error a tiempo. En cambio, te pasaste toda la semana trabajando en ello solo para que ella te dijera: «Esto no es lo que quería». Ahora tienes que empezar de cero.
2. Cuanta más capacidad intelectual, mejor
La ciencia demuestra que los equipos obtienen mejores resultados en la resolución de problemas y en menos tiempo que las personas a título individual. Por ejemplo, un equipo de psicólogos de la Universidad de Illinois descubrió que los equipos formados por entre tres y cinco personas resolvían problemas complejos de codificación de letras a números de forma significativamente más rápida que incluso las personas con mejor rendimiento.
Se podría pensar que los miembros del grupo se pondrían trabas unos a otros. Sin embargo, el estudio reveló que tuvieron éxito porque fueron capaces de «colaborar para generar y adoptar respuestas correctas, rechazar las respuestas erróneas y procesar la información de forma eficaz». Curiosamente, esta ventaja no se observó en los grupos de dos personas: una mayor colaboración se tradujo en mejores resultados.
Los equipos resuelven los problemas más rápidamente al intercambiar ideas y probar continuamente nuevas soluciones. Eso es precisamente lo que aprovecha el MVP. Cuando se reúne a personas con talento que aportan conocimientos, experiencias y perspectivas únicas, se enriquecen mutuamente. Se dispone de un mayor abanico de ideas entre las que elegir, y los esfuerzos colectivos del equipo se centran en desarrollar las mejores.
3. El MVP mejora la moral del equipo
En un artículo publicado en la Harvard Business Review, la profesora Rosabeth Moss Kanter sostiene que el factor más importante para la moral de los empleados es lo que la autora denomina «OPI» (oportunidad de impacto positivo). Sorprendentemente, el deseo de avanzar hacia los objetivos y aportar un valor real supera al dinero en lo que respecta a la motivación en el lugar de trabajo.
MVP aprovecha esto aumentando exponencialmente el OPI de cada miembro del equipo. Crea un entorno orientado al progreso en el que las personas se sienten orgullosas de contribuir a los proyectos de los demás.
¿Te acuerdas de todas las personas que dejaron huella en tu panel de control? Sin duda, todas ellas sintieron una sensación de satisfacción y de implicación, sabiendo que sus comentarios aportaban valor.
El MVP es como ponerle esteroides a una startup
El MVP se basa en el trabajo en equipo. Encarna a la perfección esa mentalidad colaborativa, de «todos a una» y de «manos a la obra» sobre la que se asientan las startups. En lugar de perder el tiempo intentando que algo sea perfecto, consigues que el resto del equipo te ayude a hacerlo más rápido.
Puede parecer un atajo fácil, pero nada más lejos de la realidad. Permite ahorrar tiempo y obtener los mejores resultados posibles al contar con el análisis y las opiniones de un grupo más amplio de personas.





