Tu mayor competidor no es otra empresa. Eres tú mismo.

Lo que te frena no es el mercado. Tampoco es lo que hacen tus competidores. 

Son tus viejas creencias y hábitos.

La forma en que siempre has hecho las cosas. Las cosas que juraste que nunca harías. Los miedos que has disfrazado de principios.

Como fundador, habrá momentos en los que tengas que dar marcha atrás en una postura que has mantenido durante años, ¡y eso puede dar mucho miedo!  

Esta es mi opinión sobre cómo encontrar el momento adecuado para cambiar de opinión en beneficio de tu negocio. 

Cómo las buenas ideas se convierten en malas estrategias

Durante más de una década, cada vez que alguien del equipo planteaba la idea de compartir nuestra hoja de ruta de productos, mi respuesta era sencilla: no.

Ni hablar. Ni más tarde. Simplemente, no.

¿Por qué? Porque no quería engañar a nadie. 

He visto a demasiadas empresas de SaaS prometer más de lo que pueden cumplir y, al final, acabar minando la confianza de sus clientes. Vídeos de lanzamiento llamativos, funciones muy publicitadas que o bien nunca llegan a salir al mercado o bien se lanzan con tantos fallos que resultan inutilizables... eso nunca me ha convencido. No quería Close fuera así. 

Pensé: «Nunca prometeremos más de lo que podemos cumplir. Solo prometeremos cosas que estén listas al 1000 %».

Le dije al equipo que no habría promesas sobre el futuro, ni hoja de ruta pública, ni compromisos a menos que ya estuviéramos muy avanzados en el desarrollo.

Suena noble, ¿verdad? Esa convicción partía de una buena intención: queríamos ser radicalmente sinceros. Nos ayudó a forjarnos una reputación como producto en el que se podía confiar. Queríamos dejar claro que somos una empresa con una integridad incuestionable.

Y quizá, al principio, mi decisión tuvo que ver con la integridad. ¿Pero cuál fue la razón principal?

Miedo.

El miedo a decepcionar a la gente. El miedo a comprometerse con algo y no estar a la altura. El miedo a hacer una promesa y no poder cumplirla. Nos enorgullecíamos de lanzar al mercado software de una solidez a toda prueba. Pero, en nuestra búsqueda de la perfección, empezamos a rehuir la transparencia. Y disfrazamos ese miedo de «principio».

Ahí está el problema: te convences a ti mismo de que tus viejos hábitos son virtuosos, cuando en realidad solo te resultan cómodos.

Pero la comodidad no conduce al crecimiento. El valor sí.

¿Qué fue lo que finalmente cambió? 

Este año, el equipo de producto me propuso una idea: «Organicemos un seminario web sobre la hoja de ruta del producto».

¿Mi primera reacción? Me vinieron a la mente todos los momentos en los que había rechazado esa misma idea durante los últimos 12 años.

Entonces me di cuenta. La empresa ha cambiado. El producto está más consolidado. Nuestros clientes están más comprometidos. Y, sobre todo, yo he cambiado como fundador y director general.

El crecimiento no consiste solo en ampliar tu producto o tus ingresos. Se trata de cambiar tu forma de pensar. Mirarte al espejo y preguntarte: ¿A qué me aferro que ya no nos sirve?

Dirigir una empresa significa saber cuándo las viejas respuestas ya no sirven para la versión actual de la empresa. 

Mi equipo tenía muchísimas ganas de compartir con nuestros clientes lo que estamos creando, así que esta vez dije: «Adelante».

Encontrar el término medio en tu camino hacia el cambio

No hace falta elegir entre dos extremos para lograr un cambio significativo. 

Para mí, había un término medio entre convertirme en una máquina de generar expectación y quedarme callado para siempre.

En cualquier cambio que estés barajando, suele haber un término medio.

Se puede ser transparente sin ser imprudente. Se puede ser ambicioso sin prometer más de lo que se puede cumplir. Se pueden mostrar las cartas sin revelarlas todas.

Nuestro primer seminario web sobre la hoja de ruta de productos fue un momento muy importante para nosotros. No sabíamos qué esperar, pero la respuesta nos dejó boquiabiertos.

La asistencia fue masiva. El ambiente era realmente animado. Los clientes estaban deseosos de saber en qué estamos trabajando. Hicieron preguntas muy interesantes. Nos dieron una opinión muy positiva. Y se marcharon más ilusionados que nunca por crecer con nosotros.

El tema incluso atrajo a clientes potenciales y volvió a captar a clientes que se habían dado de baja, un resultado que realmente nos sorprendió. Resulta que incluso quienes no son clientes están interesados en saber más sobre el futuro de tu producto. 

Nos dimos cuenta de que la gente no espera la perfección. Solo quiere sinceridad. Quiere sentir que está construyendo junto a nosotros, no esperando a ciegas.

Me hizo desear haber cambiado de opinión antes. 

Medidas que deben tomar los fundadores

Como líder, debes tener el valor de cuestionar tus propios patrones de pensamiento y tomar decisiones con las que tu yo del pasado no se habría sentido cómodo.

Pregúntate:

  • ¿Qué normas o hábitos ya no te sirven, pero eres demasiado terco para admitirlo?
  • ¿Por qué te escudás en «ir a lo seguro» cuando deberías liderar con valentía?
  • ¿Qué miedo estás confundiendo con sabiduría?

El crecimiento empieza cuando estás dispuesto a hacer aquello que te resulta incómodo. A romper con tus propios hábitos. A admitir que algo que antes te servía bien ahora se interpone en tu camino.

No es fácil. Pero así es el trabajo.

Como dijo Musashi: «Puede parecer difícil al principio, pero todo resulta difícil al principio».

Echa un vistazo al seminario web sobre la hoja de ruta de productos Closepara 2025 en el vídeo que aparece a continuación.